miércoles, 18 de septiembre de 2013

Parque Nacional Glacier (Parte III)

Hoy hicimos la caminata al "Iceberg Lake". Sabiamos que llevaba entre cuatro y seis horas para recorrer sus 16km. Dudabamos si emprender, o no, hasta que un señor nos alento a encararla explicandonos que solo tenia una fuerte pendiente al comienzo y luego el camino se tornaba plano.
A esta caminata se la llama "Iceberg Lake" ya que llega hasta el lago del mismo nombre y debido a los icebergs que se desprenden del glaciar. El glaciar ya no esta activo pero el hielo de superficie y las avalanchas todavía generan pequeñas flotas de hielo. Los científicos predicen que, si continua el cambia climatico, las 50 masas de hielo se habrán fundido en el 2030, por eso este es el momento de visitarlo. Valga en este momento el comentario que pusimos en la entrada anterior respecto a las diferencias con el Parque "Los Glaciares" de Patagonia...
Gran parte del camino transcurre por encima del bosque ofreciendo vistas espectaculares. El bosque que se presenta debajo parece una mullida alfombra verde sobre la cual uno pudiera saltar y rebotar. En todo momento aparecían en el sendero perritos de las praderas y ardillas, pero se escapaban de inmediato al oirnos.... o al ver a Fede con su palo.
La gente que se nos cruzaba en el camino nos felicitaba y una de ellas nos dijo algo asi como: "...the only childrens in all the trail..." (los únicos chicos en todo el camino) y los aplaudió!!
Para esta caminata, que sabíamos que era larga, llevamos comida para el mediodía. Almorzamos a pie del lago unos sanguchitos mientras tirábamos piedritas a los témpanos flotantes.
Durante el camino volvimos a cruzarnos con quien nos alentó a emprender el camino. Resultó ser un argentino oriundo de Mar del Plata, radicado en EEUU desde el '69. Nos pasó muy gentilmente sus teléfonos y nos conminó a llamarlo una vez que estemos en Los Angeles, bajo amenaza de ofensa y enojo.
Ya de regreso, pasamos por el hotel "Swiftcurrent Inn" y compramos helados de maquina para los chicos, que bien se lo merecían después de mas de 4 1/2 hora de marcha. Nos sorprendieron con acceso a Internet gratis y nos quedamos un rato largo en los cómodos sillones. Por la noche nos fuimos al área de picnic a preparar la cena. Dormimos en el estacionamiento del hotel.

Parque Nacional Glacier (Parte I)

El enclave mas hermoso y apreciado de Montana es el Parque "Glacier". Lleva su nombre por los glaciares que tiene, pero los mismo se están fundiendo muy deprisa debido al calentamiento global. El terreno alpino, solitario y escarpado esta plagado de exuberantes valles, lagos cristalinos y cascadas. Con mucha fauna salvaje como osos grizzlys, osos negros, perros de las praderas y cabras montesas... algunos para ver de cerca y otros con prismáticos.
El Parque siguen inenturrumpidamente hacia el Norte, adentrándose en el Canada y cambiando su nombre por el de "Waterton". Su nombre completo es "Waterton-Glacier International Peace Park". En 1995 fue declarado patrimonio de la Humanidad por su fauna y su flora.
El martes después del mediodía entramos en el Parque, almorzamos en una de las habituales áreas de picnic y, ya siendo las cinco de la tarde aprovechamos lo que quedaba de la luz del día para hacer una caminata de 4 millas, de ida y vuelta, hasta el lago "Avalanche" a través de la denominada "Avalanche Trail". El sendero transcurrió en medio de un frondoso bosque de pinos y bordeando el arroyo del mismo nombre. Llegamos a la orilla del lago, sacamos fotos y regresamos ya con las últimos minutos de luz solar. En el camino de regreso, ya siendo tarde para empezar una caminata, nos encontramos con el dueño de la panadería "La Catalana", de Villa Crespo,  que con su familia iniciaba la marcha hacia el lago... mundo chico. En el camino de ida, ya casi llegando al lago, pudimos ver un oso a lo lejos. Una chica nos alertó de su presencia pero no llegamos a sacarle foto a este tampoco... ya van dos que se nos escapan.
De regreso, ya preparándonos para cenar, se nos acercan una muchacha y un muchachos de Eslovaquia a conversar, preguntándonos donde íbamos a pasar la noche. Conversamos un rato largo, intercambiamos información ya que ellos venían de hacer los Parques Nacionales de Canada, destino próximo nuestro, y nos regalaron todos los folletos que tenían. Increíble lo que puede hacer el ingles... comunicar a gente de países tan lejanos y distintos. Valga nuestro reto a Don Sergio y a Don Eduardo... nos hubiese venido mejor 15 años de escuela inglesa. No es para darnos lustre, pero reconocemos haber hecho progresos mas que interesantes en este ultimo mes, donde hablar ingles es ya una necesidad imposible de esquivar. Miami era otro mundo y se acabó apenas pasamos el limite de Georgia. En los Parques Nacionales nos encontramos con gente de todo el mundo y de todos los Estados de USA. Ni por la matricula del camper se dan cuenta que somos argentos... menos aun cuando estamos en las caminatas.... Los yanquees son bastante simpáticos y se nos acercan a hablar frecuentemente, a veces lo hacen directamente a los chicos haciéndoles alguna broma o comentario respecto de sus energías en las caminatas.
De noche cenamos en el picnic que esta al pie del sendero y desandamos unos kilómetros hasta el Hotel del Lago McDonald para pasar la noche en el estacionamiento.
El miércoles, después de desayunar, hicimos un par de kilometros por la espectacular  ruta del "Going to the Sun", principal arteria del Parque que bordea unos increíbles valles y esta enclavada en la ladera de la montaña cual si la hubiesen construido con un cuchillo.
Llegamos ya siendo mediodía al parking del visitor center de "Logan Pass", recontra-lleno de autos y donde tuvimos que dar unas cuantas vueltas para poder estacionar. Almorzamos unos sanguchitos y, ya siendo las 14, encaramos la subida hacia el "Hidden Lake". En realidad fue una subida y una bajada... hay que hacer 1 milla y media hasta el punto panorámico, en subida, y después otra milla y media de bajada abrupta hasta la orilla del lago, la cual se disfruta pero, a la vez, se sufre pensando que después hay que volver a subirla. Llegamos a la orilla del lago y nos quedamos como una hora, tomando sol, haciendo sapito con las piedritas planas que abundan en la orilla y nos dimos un remojón en el agua a puro calzoncillo ya que no habíamos llevado mallas. El lago es un espejo cristalino rodeado de acantilados y bosques de pinos, bien al estilo alpino. El día se presento de formas espectacular, sin una sola nube desde que amaneció hasta que se puso el sol. La caminata nos demando casi tres horas de marcha continua. Volvimos ya siendo las 6:30 al parking. En el camino de regreso pudimos ver dos cabras montesas a escasos metros, madre e hijo mamando. Muy hermoso... También vimos un bicho grandote que no supimos catalogar pero que alguien que lo estaba fotografiando denominó como "marmota".
Si uno quisiese avistar más fauna salvaje solo tiene que venirse munido de unos prismáticos y un poco de paciencia. Si se quiere llevar recuerdos puede optar por una cámara con zoom. Acà vimos de todo... gente con equipos del estilo de los fotógrafos de las canchas de futbol, recontra profesionales pero usados por "civiles" bien aficionados. Solo el lente debe costar una pequeña fortuna. Los chinos (si, chinos, no japoneses....) se viene con toda la cibernetica posible. Van en grupos de a varios y cada uno lleva una cámara que bien uno quisiera poseer, aunque fuese la mitad de buena...
Ya tarde para la merienda, fuimos hasta la zona de "Rising Sun", donde cocinamos la carne que habíamos comprado en Whitefish. Dormimos en el estacionamiento del hotel del lugar.

Montana

Ya antes de salir del Parque Yellowstone uno se adentra en este maravilloso Estado norteño y fronterizo con el Canadá. El viajero que ha probado su quietud encontrará una mezcla de belleza salvaje, patriotismo apasionado y atractivo New Age. Anchos ríos donde pescar con mosca, osos gigantes y cielos infinitos.
Montana es también famosa por sus rodeos. A lo largo del camino entre la salida de Yellowstone y Glacier, recorrimos los valles del Gallatin y Paradise tachonados de Ranchos muy al estilo americano donde solo nos faltó al cow-boy de Marlboro conduciendo a la tropilla de caballos mientras vadeaba un río... el resto es todo exactamente igual para que tengan una idea los memoriosos que recuerden esta publicidad de los '80.
Nuestra primer parada en este camino fue la ciudad de Bozeman, una mezcla de boutique y restaurantes de moda enclavada entre montes y ranchos. Las montañas de alrededor y los varios centros de esquí hicieron que prometemos con Fede el regresar aquí en alguna temporada invernal. Quién quiera acompañarnos será bienvenido, sea esquiando con nosotros o tomando chocolate en el lobby del hotel.
Siguiendo camino hacia "Glacier", nuestro destino inmediato luego de dejar el pueblo de Polson, donde habíamos parado para dormir y aprovisionarnos antes de la entrada al Parque, buscábamos un lugar a lo largo de la ruta donde poder cocinar las hamburguesas caseras que habíamos prometido a los chicos. Siguiendo la ruta que bordea el Lago Flathead por su margen izquierda, con sus increíbles mansiones sobre gran parte de sus 206km de costa arbolada, de pronto se nos presenta un cartel con un símbolo de "pic-nic area". Pegamos volantazo a la izquierda y nos adentramos en un Parque Estatal gratuito, con bajada a la costa del lago, mesitas, baños... todo a lo que ya estamos (mal) acostumbrados en estas latitudes. El lago, con sus montones de peces y truchas saltando, parece un lago de postal. Una vez más nos lamentamos de no tener un bote, o canoa, para disfrutarlo un poco más. El agua cristalina, un muelle donde tirarse y regresar nadando con los barrenadores comprados en Margarita... hasta Fede se construyó su propio bote con tres troncos que flotaban por ahí.
Eden, recorriendo la costa del lago mientras cocinabamos, se encontró con una mujer que le pidió, en inglés, que le saque una foto y a la que Eden respondió con un muy castellano "claro!"... No se pueden imaginar la sorpresa nuestra, y la de Mónica -la otra protagonista de esta historia-, al darnos cuenta que aun en las inmensidades de este país y en lo más recóndito del estado de Montana, tras un arbusto puede estar un paisano esperándote para pedirte que lo fotografíes.
Contar la historia de Mónica merece, de por si solo, una entrada particular y especial, la cual haremos cuando encontremos el tiempo suficiente y la forma de plasmar, con el mayor respeto posible, la historia increíble de esta chica de Bariloche radicada hace más veinte años en USA. Por ahora solo diré que, de llegar un cataclismo de dimensiones planetarias que arrase la vida en la Tierra, Mónica será una de las que logre subsistir....
Luego de compartir mates y charlas durante toda la tarde del sábado, Mónica nos invitó a su casa de Whitefish, distante una hora de donde estábamos.
Nos quedamos en su casa todo el Domingo y todo el Lunes y, reconozco, partimos a la fuerza el Martes ya que los días se presentaban con un clima esplendido y no queríamos dejar de aprovecharlos para visitar Glacier.
Whitefish, y la ciudad próxima de Kalispel, son el principal paso al Glacier National Park. Whitefish es un prospero centro de esquí, con cabañas "ski in-ski out", lo cual te permite ponerte los esquíes en el umbral de tu casa y salir a disfrutar de la nieve de inmediato directo a los medios de elevación.
Mónica nos hizo una hermosa visita guiada por los alrededores de ambas ciudades y nos mostró cosas que no hubiésemos conocido de otro modo.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Parque Nacional Glacier (Parte II)

Hoy nos fuimos a caminar por la mañana y por la tarde. Después del desayuno nos fuimos hasta la zona del lago "Saint Mary" para buscar el sendero que nos llevara a las dos cataratas  próximas:  "Saint Mary Falls" y "Virginia Falls". Para llegar hasta las más distante, Virginia Falls, tardamos como una hora de marcha todo a través de un camino en medio del bosque. Sacamos fotos en los dos saltos y nos quedamos haciendo fiaca en los piletones de la ultima aprovechando el esplendido día que nos acompaña por segunda jornada consecutiva. En el camino hay constantes letreros que alertan de la presencia de oso pero, lamentablemente -o por suerte-, no nos hemos topado con ninguno de forma cercana. Si hemos visto ayer uno en la ladera de la montaña y otro en las Smoky Mountains desde el auto, pero cara a cara como para sacarle una foto aun no... Lo que abundan a rolete en los bosques son las ardillas. Realmente son muy simpáticos estos bichitos. Eden se desvive por alimentarlas... Fede por asustarlas con su palo.
Luego de regresar al camper, ya pasado el mediodía y con hambre después de dos horas de marcha, preparamos el almuerzo en el pic-nic y nos fuimos para el lado del Parque llamado "Many Glaciers". Para llegar hasta acá hay que abandonar el parque y volver a entrar ya que no hay ruta directa que interconecte ambos sectores.  Mientras preparábamos las cosas para partir, se nos acerco un alemán radicado en USA hace treinta años y conversamos un largo rato con el. Muy amigable y agradable  resultó ser Don Ronald.
Cargamos combustibles en la localidad de Saint Mary, fuera de los limites del parque, e ingresamos nuevamente cerca de las 5 de la tarde. Nos detuvimos en la zona del lago "...." para hacer otro sendero de 2 1/2 millas que pega la vuelta al mismo lago y te lleva hasta el pie del hotel "Many Glaciers". En el camino pudimos ver bien de cerquita dos animales que estaban alimentandose en el lago. Desconocemos aun su nombre exacto... son una especie de alce o reno, pero de cara mas fea. Era una madre con una cria que comian del fondo del lago alguna planta.
El hotel, enclavado a orillas del lago y construido al mas fiel estilo alpino, tiene un lobby muy acogedor que invita a quedarse tomando una cerveza pegado a los ventanales mirando el espejo de agua y las laderas de las montañas. Entramos para conocerlo y nos entretuvimos un rato mirando las fotos de los glaciares en retroceso que, muy gráficamente, se puede apreciar al comparar dos fotografias sacadas en los años '10 o '20 contra las actuales. Ya casi no queda nada de los glaciares de antaños y lo que hoy se puede apreciar es lo que en argentina denominaríamos "un manchon de nieve".
En este punto debería hacer una aclaración obligatoria respecto del Parque Glacier. Cuando entramos al parque imaginábamos ver glaciares al estilo del Parque Nacional "Los Glaciares" de Santa Cruz, Patagonia Argentina. O por lo menos así me lo imaginaba yo que ya los conocía de mis años en El Chalten... Este Parque, el de USA es HERMOSO lo mires por donde lo mires. Esto es una realidad innegable. Pero si de glaciares hablamos, se queda bastante flaco...
Cualquiera que haya visto el Viedma, el Upsala, el Spegazzini, el Ameghino, ni que hablar del Perito Moreno consideraría casi un insulto el denominar "glaciar" a los poco metros cuadrados de hielo que aun quedan colgados de los nichos en donde la sombra aun les permite subsistir.
Mas allá de esta acotación que, nobleza obliga, quien ha visto unos cuantos de estos estos monstruos de hielo consideró pertinente hacer, el Parque Glacief es el mas bello de los que hemos visitado hasta ahora, por lo menos en lo que respecta a la geografía.
Por la noche fuimos a dormir al Camping del lugar ya que fuimos invitados por Jim y Linda a su parcela. Conocimos a Jim y Linda por la tarde cuando nos acercamos hasta su motorhome estacionado en un lugar increíble a la orilla del lago y les preguntamos si se iban a quedar ahí o si, en su defecto, conocían algún lugar donde poder dormir gratis. Dormimos muy plácidamente estacionados a su lado en un camping lleno a tope de motorhomes, carpas y campers. No nos pudimos despedir por la mañana ya que ellos, muy consideradamente, no se atrevieron a saludarnos al creer que aun dormíamos. El destino nos volvió a cruzar en el sendero que hicimos ese mismo día por la mañana, camino a "Iceberg Lake". Conversamos ahi un rato largo y nos invitaron a visitar su casa en Nueva York y a visitar a su hija que vive en San Francisco.